Mostrando entradas con la etiqueta desarrollo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta desarrollo. Mostrar todas las entradas

viernes, 22 de febrero de 2013

Retos de la Provincia en un Encuentro de Dirigentes

ESCRITO POR CARTAS PROVINCIALES

In memoriam: Los pobladores y las comarcas de El Peñol, fueron un capítulo fundamental en el proyecto de vida del periodista Emiro Marín. Su labor infatigable para advertir sobre la realidad y los impactos del megaproyecto de energía; y su labor infatigable para describir las verdades del conflicto armado, las víctimas y los derechos humanos, hacen parte de la Agenda Regional del Oriente.
Que el presidente Santos haya informado en días pasados la decisión del Gobierno de revisar titulaciones y licenciamientos de explotación minera en el país, abre una luz para la acción ciudadana por el desenfreno con que avanza esta locomotora, así  la decisión la motivaran los hechos de Cerrejón y la Drummond.
Que el gobernador Fajardo insista que el Oriente antioqueño presente siquiera un acuerdo sobre un proyecto común entre los alcaldes, para tener su atención sobre la propuesta de Provincia del Oriente, es igualmente un reto y tal vez una oportunidad, para los procesos estratégicos de la Región.
En el mismo sentido, saber alcaldes hoy trabajando con “La Nueva Energía Paisa”, de la consultora “En Ciudad”, como propuesta de gestión para contratos de obras civiles y posicionar imagen pública, también envía una señal sobre acuerdos supramunicipales.
El reto ahora consiste en sensibilizar a los sectores empresarial y gremial, cuya postura radical entorno a la competitividad, como proyecto exclusivo y excluyente, hará trisas una propuesta de desarrollo integral sostenible. 
Esas ventanas de oportunidad y este reto, nos ponen frente a una voluntad política que puede concretar acciones de articulación. Que puede agregar contenidos y decisión a la Agenda regional; por ejemplo acogiendo propuestas responsables y de impacto, que se han construido de manera concertada en el Proceso Estratégico Regional PER, y en la Mesa de Articulación Institucional MAI, del Oriente.
En la misma dirección pero de mayor exigencia estratégica, la construcción social y política de la Provincia del Oriente antioqueño, interpela las acciones dirigidas a la explotación intensiva de recursos naturales; interpela la afectación de biodiversidad y sistemas boscosos vulnerables; o la intensificación de microcentrales de energía; o las concesiones mineras; la extracción maderera; la ganadería intensiva; y los cultivos ilícitos. La Provincia tampoco acepta figuras administrativas y de planificación, que la reduzcan       -como es el caso de las Asociaciones de municipios- a instrumentos de mera contratación de obras civiles o consultoría inocua. La Provincia dispone además, una plataforma de gobierno para la equidad territorial; donde la función social es un atributo de la propiedad de la tierra y de la generación de riqueza, conforme se contiene en la Constitución Política de Colombia CPC.
Así, gremios e instituciones no debieran temer a estas propuestas y a estos escenarios, pudiendo ser más los avances que los trastornos, si abordamos el debate de la Agenda dura, que se merece este generoso y profundo territorio. En consecuencia y sin rodeos, decimos al Encuentro de dirigentes del Oriente:
1. En este Encuentro debe quedar claro a los Dirigentes del Oriente, por tratarse de un escenario que privilegia y direcciona pulso político, que este territorio contiene ahora mismo: a. Concentración histórica de la propiedad de la tierra;  b. Concentración de la generación de riqueza; c. Costos en vidas, víctimas, expulsión, y abandono del territorio; y d. Pobreza acumulada que esa realidad histórica ha producido, y se expresa además, en décadas de conflicto armado en la región. 
2. Conocemos sobre los planes estratégicos, el ordenamiento territorial, la fuerte  inversión de recursos públicos y privados en megaproyectos. Conocemos también la imposición que tienen definida sectores de poder del gobierno, empresarios y centros de conocimiento, para que ese estado de inequidad vigente, no se transforme y por el contrario se instale -al menos para las próximas tres décadas-. Entonces, las comunidades de este territorio, constructoras de Planes de vida y gestoras de desarrollo integral sostenible; junto a procesos históricos de movilización cívica e iniciativas locales de paz, están informadas de esa agenda de los gobiernos y de la competitividad, diseñada para la explotación intensiva de los recursos y renta de la región. Y como sector social organizado, declara públicamente que no está de acuerdo con ella.
3. Como proceso de desarrollo regional, con respeto y claridad, presentamos la propuesta de constitución de la Provincia del Oriente antioqueño. Propuesta que se caracteriza, en tanto construcción social y política de ordenamiento territorial, sobre principios constitucionales de autonomía, dignidad, desarrollo y reconciliación. Propuesta que se dibuja sobre una ruta integral donde se contienen: a. La movilización organizada de los pobladores; b. La reparación a las víctimas del conflicto armado y la reconstrucción territorial; c. El respeto por los Derechos Humanos y la vigencia del Estado Social de Derecho; d. La gestión del conocimiento auténtico y la vocación productiva de los pobladores de la región (que en estos diez años confecciona un importante portafolio de proyectos); e. La distribución de riqueza para la equidad, desde una visión compartida de desarrollo.
Marinilla, febrero 21 de 2013
Información tomada de Inforiente: http://inforiente.info

jueves, 8 de noviembre de 2012

Veeduría cuestionó plan de desarrollo de Aníbal Gaviria



Varios cuestionamientos al actual plan de desarrollo de Medellín hizo la Veeduría Ciudadana, luego de evaluar los primeros diez meses de gestión del alcalde, Aníbal Gaviria Correa. La crítica central radicó en la carencia de indicadores, lo que dificulta el control sobre el uso de los recursos públicos y sobre los impactos que deberían tener los programas de la administración municipal.  

La dificultad con los indicadores se había evidenciado durante los debates para la aprobación del plan, en el Concejo de Medellín. Pero aunque se hicieron algunos ajustes, la hoja de ruta actual aún no contaría con las especificaciones necesarias para medir su efectividad.

“Como el plan está planteado a nivel de programas uno podría decir que puede existir una flexibilidad en el cumplimiento de las normas y, los indicadores, también permiten que haya flexibilidad en su cumplimiento”, indicó el veedor Martín Román Cárdenas, investigador de la Corporación Penca de Sábila.

Román Cárdenas aseguró que el plan de Aníbal Gaviria se raja en tres elementos fundamentales: desarrollo, seguridad y sostenibilidad. “En desarrollo porque no le apunta a la reducción de la inequidad; en seguridad porque sigue habiendo miedo y terror, lo que está pasando en las comunas 13 y 8 es un ejemplo de eso; y en sostenibilidad porque las inversiones no garantizan la sostenibilidad ambiental de Medellín, seguimos en deuda.”

Varias de las alertas de la Veeduría se hicieron sobre programas banderas de la administración como las alianzas público-privadas, el Cinturón Verde Metropolitano, el Parque Vial del Río Medellín y las 100 mil 400 soluciones habitacionales contempladas en el plan. También se cuestionó el actual proceso de reestructuración administrativa que realiza el gobierno local.

Las observaciones fueron presentadas en un acto público ante organizaciones sociales y comunitarias de la ciudad y por primera vez, en los 15 años de existencia de la Veeduría, no hubo presencia de ningún secretario de despacho de la Alcaldía de Medellín. El colectivo ciudadano lamentó esta situación y aclaró que la invitación fue enviada con antelación y por escrito a la administración municipal.

Durante el evento, la Subdirectora de Información del Departamento Administrativo de Planeación, Ana Catalina Vanegas, ofreció excusas por la ausencia del director (e) de Planeación, Rodrigo Toro, de quien dijo se encontraba en un debate en el Concejo Municipal.

Pero, a propósito del Departamento de Planeación, hay que decir que la inestabilidad de sus directivas preocupa a la Veeduría, pues en sólo 10 meses han sido cambiados tres directores de esa dependencia, según recordó Martín Román, antes de expresar sus inquietudes frente a la reestructuración administrativa.

Este proceso contiene la creación de seis vice alcaldías; la implementación de estrategias de tele trabajo, para 302 funcionarios de la administración; la creación de 567 nuevos empleos y podría generar el retiro de unos 400 empleados de las secretarías de Medio Ambiente y Obras Públicas, que se fusionarán a la de Infraestructura Física.


¿Reestructuración o burocracia?

La reestructuración administrativa, como una facultad extraordinaria que le otorgó el Concejo de Medellín al alcalde, Aníbal Gaviria, y que no estaba contemplada en el plan de desarrollo, es una potestad que llama la atención de la Veeduría, en cuanto podría tener implicaciones en la gobernabilidad de la ciudad y en el incremento de los gastos administrativos.

Frente al tema de la gobernabilidad, Martín Román planteó que hay una pregunta por la razón de ser de las vice alcaldías y por la función que van a cumplir. “Incluso la pregunta es, por ejemplo, la vice alcaldía de gestión territorial que relación va a tener con el departamento de Planeación.”

Además, Román Cárdenas planteó que esta reestructuración implicaría un aumento en los gastos de funcionamiento. “El techo es más o menos de un 40% en los gastos de funcionamiento, entonces llegar a ese 40% implica reducir presupuesto de la inversión social. La pregunta de la Veeduría es cuáles son los gastos reales de funcionamiento y eso que implica para la inversión en la ciudad.”

Por esta razón el veedor afirmó que la alerta de la Veeduría “es que la reestructuración administrativa podría ser un ajuste de cuentas burocráticas, más no responde a un modelo de desarrollo de ciudad y a una construcción de una ciudad más incluyente, sostenible y participativa.”


Desarrollo e inclusión, temas críticos:

Otras de las alertas que hizo la Veeduría Ciudadana al Plan de Desarrollo de Medellín, se enfoca en lo que esa colectividad denominó temas críticos, tales como el desarrollo y la inclusión, donde la gran deuda de los gobiernos locales sigue siendo la equidad.

De esta manera lo planteó Soledad Betancur, investigadora del Instituto Popular de Capacitación, quien expresó que “el tema de la calidad de vida y del desarrollo humano aparecen como referentes, pero la distribución de la riqueza no aparece como camino.”

Según la Soledad, aunque el índice de pobreza en Medellín ha disminuido 17 puntos, entre el 2002 y el 2011, “cuando se mira el Índice de Calidad de Vida Multidimensional, la brecha entre la comuna más pobre, El Popular, y la más rica, El Poblado, es de 45 puntos. (…) Si uno mira ese diagnóstico uno diría, los retos tienen que afectar el tema de la redistribución de la riqueza.”

Pero de acuerdo con la veedora, cuando se analizan las estrategias y los componentes relacionados con desarrollo e inclusión, en el actual plan de desarrollo, “uno ve que van a apuntar fundamentalmente a continuar bajando los indicadores de pobreza y mejorando los indicadores de la calidad de vida.”

En cuanto al tema de educación, Soledad expresó que faltarían acciones más contundentes para romper las diferencias que existen, en materia de calidad, entre las instituciones públicas y privadas. No obstante, la analista consideró que la administración hará una importante inversión en este componente que cuenta con el 45% del presupuesto, lo cual representará una inversión superior a los 3 billones de pesos.

De otro lado, la investigadora del IPC, llamó la atención sobre la estrategia de las alianzas público privadas y aseguró que la veeduría le hará un seguimiento especial a este programa bandera, particularmente en lo relacionado con EPM y el servicio de energía. La veedora manifestó que la pregunta es por el patrimonio público.

Para explicar su preocupación, Soledad Betancur recordó que EPM es una empresa pública con una cobertura del 100% en energía y con un servicio de calidad, que hace importantísimos aportes de sus ganancias al presupuesto del municipio. Por eso, no se explica por qué el plan contempla “una alianza público privada que propone entregar la energía y vender activos privados. Yo tengo una pregunta, qué está pensando el actual gobierno con respecto a la defensa de un patrimonio público como EPM.”

De acuerdo con el Plan de Desarrollo de Medellín, algunos de los sectores en los cuales se pueden desarrollar proyectos mediante alianzas público privadas son: “agua: suministro, conducción y tratamiento; residuos sólidos: recolección de plantas (…); energía: mejora en la prestación de los servicios y el aseguramiento de la oferta a largo plazo, a través de la venta de activos en el sector y la entrada de operadores privados.”


Seguridad, DH, cultura y participación

Sin duda el tema de la seguridad y la convivencia es uno de los asuntos que más preocupa a los medellinenses. Sobre este componente, el director de la Corporación Región, Max Yuri Gil, manifestó que existe un avance importante al crear una secretaria específica de seguridad, sin embargo consideró poco efectivo el enfoque tecnológico que se le está dando a esta dependencia.

Max Yuri explicó que “por ejemplo, el centro es el sitio de la ciudad con la mayor concentración de dispositivos tecnológicos, cámaras y todo, y los incidentes que ocurrieron en el centro –por las protestas de venteros ambulantes- demostraron los límites que eso tiene.”

El veedor agregó que “además la Alcaldía anunció un plan de choque para el centro de la ciudad, lo que demuestra que ni las cámaras ni el plan cuadrante, que funcionan a la perfección en el centro, son dispositivos adecuados. Pero la Alcaldía insiste en eso.”

De igual forma, el director de Región aplaudió la creación de la subsecretaria de Derechos Humanos porque según él ofrece mayores posibilidades de interlocución y debate, pero dejó claras sus inquietudes frente a otros temas como la situación de las víctimas, en el cual afirmó que se ha debilitado el enfoque y el liderazgo institucional en pro de la verdad, la justicia y la reparación.

Además “tenemos una gran preocupación por el tema de la Casa de la Memoria, que había sido un poco el emblema de construcción de dispositivos de memoria donde combinábamos la oferta institucional con la demanda de grupos de víctimas. La Casa de la Memoria ha tenido a lo largo del año muchas dificultades, la obra se ha suspendido en varias ocasiones y no hay una dirección de la Casa de la Memoria”, reclamó Max Yuri.

Por otra parte, el director de Región expresó que en el tema de participación ciudadana, es necesario mantener los avances que traía la ciudad en programas como presupuesto participativo y planeación local, pues para el veedor aún existen “dudas sobre cómo se va a articular todo el sistema de planeación con las jornadas por la vida, los planes locales, el presupuesto participativo y las reforma del Plan de Ordenamiento Territorial.”

Y por último, en el tema de cultura ciudadana, Max Yuri indicó que les preocupa la disminución de los recursos asignados para este campo e insistió en la necesidad de fortalecer acciones culturales relacionadas con la promoción de la convivencia y la construcción de valores. Además criticó el modelo de espectáculo que se le ha dado a este componente.

De esta forma lo expresó el veedor: “Hemos señalado en el pasado la preocupación que nos asiste, en cuanto a la implementación en la ciudad de un modelo de cultura ciudadana que está muy basado en el espectáculo; un poco los grandes eventos, seguir creyendo que el centro de la cultura ciudadana es traer artistas de alto renombre. Eso permite fortalecer la imagen de una ciudad globalizada y que se vende, pero va en detrimento de la construcción de otras prioridades.”

Como estas, la Veeduría hizo otras observaciones que se espera sean bien acogidas por la administración municipal con la idea de mejorar la ejecución del plan de desarrollo local, 2012-2015.

lunes, 29 de octubre de 2012

El Plan de Desarrollo de Medellín 2012-2015 No supera las expectativas


Publicado en el Facebook de la Veeduría de Medellín, el lunes, 29 de octubre de 2012 a la(s) 15:56 http://www.facebook.com/VeeduriaMedellin

  • La Veeduría Ciudadana al Plan de Desarrollo de Medellín (VCPDM) lo considera así, después de hacer un análisis exhaustivo.
  • No hay coherencia entre el discurso y su construcción técnica.
  • Este es el primer pronunciamiento público de la Veeduría sobre el actual Plan de Desarrollo.
Fue anunciado como el mejor Plan de Desarrollo y desde ya se ven las fallas en su coherencia, en su desarrollo, en la participación y en la asignación de su presupuesto.
Esta conclusión se da después de muchas reuniones, investigaciones y seguimiento a través de los datos oficiales que entrega la administración municipal y diferentes encuentros con colectivos y personas de orden social y político.

El próximo pronunciamiento de la VCPDM estará enfocado a hacer énfasis en las continuidades y discontinuidades que ha presentado este Plan y su ejecución respecto a las dos administraciones anteriores; que al menos mostraban cierta armonía entre lo que proponían y lo que se contemplaba en el plan de desarrollo.


Propuestas ciudadanas desatendidas

Muchos sectores y diversas expresiones organizadas de la ciudadanía, participaron en crear propuestas para una ciudad distinta, al final no quedaron incluidas en el plan; todo eso generó una gran frustración porque se interrumpe un proceso de muchos años, donde la ciudadanía ha participado con argumentos sólidos para ir de la mano con la administración municipal y así hacer una mejor gestión de la ciudad.
Ahora es visible un gran malestar ciudadano porque no se sabe que es lo que está pasando.

En la ciudad algo está pasando

Se está evidenciando un modelo de desarrollo diferente a los que se han venido trabajando en pro de una mejor ciudad.
Temas como la restructuración administrativa generan gran inquietud, también la inestabilidad de los directores de planeación municipal, ya que van tres nombramientos en menos de un año.

Queremos saber porque el Concejo de Medellín aprobó un plan como el que se está ejecutando.
  • ¿Sabían lo que estaban haciendo?  ¿Tenían algún interés?
  • ¿Qué va a pasar con la Planeación Local y el Presupuesto Participativo?
  • ¿Qué tanto este plan garantiza la superación de la inequidad?
  • ¿La participación ciudadana está de adorno?
  • ¿Alcanza el dinero que está asignado, para ejecutar lo que está propuesto en el plan?
  • ¿Cual es el modelo de ciudad que se está reconfigurando?

Estas y otras inquietudes se expondrán en el próximo pronunciamiento público que se realizará el 2 de noviembre a partir de las 9:00 a.m en el auditorio de la Casa de la Lectura Infantil de Comfenalco, calle 51# 45-57 Avenida la Playa



                                                           Para ampliar información y confirmar asistencia:

                                                             Teléfonos: (4)2515755-2514214-2317141-2517274,
                                                                                     Correos electrónicos:
                                                                            veeduriademedellin@gmail.com                         
                                                                          correo@veeduriamedellin.org.co,                                                                     
                                                                                    secretaria@faong.org
                                                                                         Cupo limitado

jueves, 11 de octubre de 2012

Para lograr equidad es necesaria otra economía


“El modelo de desarrollo nos ha vendido una sola manera de mirar la economía: exportar o morir, firmar tratados de libre comercio, privatizar, reducir impuestos y crear políticas para atraer la inversión extranjera. Eso es lo que llamamos pensamiento único y para mantenerlo los empresarios tienen un poder muy grande: el control de los medios de comunicación.”  

El planteamiento lo hizo Soledad Betancur, investigadora del Instituto Popular de Capacitación (IPC), durante el VIII Seminario Otra Economía es Posible, realizado en Medellín.

En su ponencia, la investigadora argumentó que la información difundida por los medios de comunicación generalmente da cuenta de un único modelo económico, el cual obedece a los intereses del sector privado que posee varios de los principales medios informativos.

En Colombia “el empresario Sarmiento Angulo, por ejemplo, compró recientemente el periódico El Tiempo; Caracol es de una multinacional, el grupo prisa; El Colombiano y El Mundo son de dos familias de la élite empresarial antioqueña y, a nivel internacional, CNN es parte de una red de grandes multinacionales”, expuso Soledad Betancur.

Según la investigadora, ese modelo que venden los medios se ha basado en el desarrollo entendido como crecimiento y ha incrementado la brecha de la inequidad, principalmente en los países Latinoamericanos. En ese sentido, Soledad criticó que “indicadores como el Producto Interno Bruto muestren el crecimiento de la economía pero no muestran a quién favorece esa economía.”

Este tipo de indicadores serían un reflejo de la forma como se han polarizado las políticas económicas y sociales pues, de acuerdo con Soledad, “la política económica se ha enfocado en los grandes concentradores del poder y la social se ha dedicado a la pobreza. Pero lo que indican algunos autores es que la política económica debería ser la política social.”

Para ilustrar esta afirmación la investigadora del IPC planteó lo siguiente: “Si la política económica dice que una trasnacional debe tener un alto nivel de impuestos y esos impuestos fluyen hacia salud, inclusión social, vivienda digna y educación de calidad, esa política económica, basada en reformas tributarias, será a su vez una política social.”

Consolidar ese tipo de políticas requiere un cambio cualitativo en el modelo económico actual que, según Soledad, “nos ha puesto a merodear alrededor del concepto de pobreza, cuando tenemos que ubicarnos alrededor del concepto de riqueza, no sólo económica sino social y territorial.”

La distribución de riqueza para el bienestar social

Una economía asociativa, en la que la riqueza se distribuya en la fuente y el desarrollo derive en bienestar social, es el modeló económico que planteó Hernando Zabala Salazar, director ejecutivo de la Corporación CDC, para avanzar en la construcción de un país con tejido social.
Ese modelo expuesto por el líder cooperativista, debe contener tres elementos importantes: generación de riqueza, auto dinamismo y sostenibilidad. En relación con el primero elemento, Hernando manifestó que “la riqueza es esencial para el desarrollo pero requiere dinámicas particulares.”

En ese sentido, Zabala Salazar expuso que deben existir facilidades para que la gente tenga mejores ingresos y participe directamente de la generación de riqueza. Además se necesitan crear valores agregados que deben retenerse en el territorio.

Para explicar este último punto, el experto se refirió al Plan de Desarrollo de Medellín. “Las administraciones públicas convocan el financiamiento del proceso productivo de la ciudad con base en las inversiones extranjeras. Varios estudios, presentados en el plan de desarrollo, definieron claramente que una gran parte del valor agregado que se produce en Medellín no se queda aquí, se va para los rendimientos de los inversores extranjeros.”

Sobre el tema de la riqueza, Zabala Salazar también señaló la importancia de no basar el modelo en la redistribución sino en la distribución desde la fuente. “Toda la política económica que propone la administración municipal de Medellín está diseñada en torno a la posibilidad de la redistribución de la riqueza, pero no en torno a la generación, retención y sostenimiento de esa riqueza para que contribuya a un desarrollo de nuestra sociedad.”

Respecto al desarrollo dinámico, Hernando manifestó que las comunidades deben lograr el desarrollo en sus territorios por sus propios medios. “Eso está relacionado con los temas de siempre, pensar que el desarrollo deviene de posibles acuerdos como los Tratados de Libre Comercio. Desde una posición diferente el desarrollo está ligado al potenciamiento de las dotaciones económicas de la gente y de sus capacidades productivas. El centro del desarrollo en el siglo XX fue la tesis del crecimiento económico pero no en la tesis de generar valores agregados para el bienestar de las personas.”

El tercer elemento que debe contener ese otro modelo económico es la sostenibilidad porque, como afirmó Hernando, el “bienestar de los seres humanos hay que garantizarlo en el tiempo por generaciones enteras. Hay una relación entre la construcción de un modelo de desarrollo y el territorio. Algunos estamos convencidos de que el desarrollo sólo se puede medir en términos de bienestar en las esferas territoriales locales.”

El líder cooperativista concluyó que para alcanzar ese bienestar regional, es necesario “producir políticas de desarrollo desde el orden local, porque es muy difícil que la producción de políticas del orden nacional tengan asentamiento real. Las políticas nacionales generalmente se convierten en simples orientaciones, pero nunca en procesos pragmáticos y precisos para crear bienestar.”

Gobierno nacional también apoya otra economía

En Colombia la economía solidaria se abre camino entra las políticas del gobierno nacional, que ha invertido más de 10 mil millones de pesos y ha promovido la creación de 400 nuevas asociaciones en lo corrido del 2012.

Las cifras fueron reveladas por el director nacional de la Unidad Administrativa Especial de Organizaciones Solidarias, Luis Eduardo Otero, quien asistió al seminario en Medellín. En entrevista con la agencia de prensa del IPC, el funcionario reveló más detalles sobre las iniciativas que adelanta el gobierno con el sector solidario.

Hay un interés del gobierno nacional de apostarle a la economía solidaria ¿En qué consiste la propuesta?

El interés ha sido demostrado durante la reestructuración de Dansocial a esta nueva Administración Especial de Organizaciones Solidarias, fortalecida institucionalmente para fomentar y fortalecer al sector solidario en Colombia.

En esa medida hemos hecho transversalidad con los programas y proyectos del gobierno, además hemos trabajado de la mano con todos los ministerios y demás entidades donde la asociatividad juega un papel importante. Se trata de asociar a la comunidad y a la población colombiana, para que pueda tener generación de ingresos y proyectos en los diferentes sectores económicos del país.

Hoy en Colombia tenemos más de 400 nuevas asociaciones de economía solidaria. Esa era la meta que teníamos para el 2012 y esperamos duplicarla.

¿Cuál es el presupuesto específico para este proceso?

Nosotros hemos invertido más de 10 mil millones de pesos durante el 2012 a nivel directo, como unidad administrativa especial, y transversalmente hemos conseguido otros aportes importantes.

Con el sector privado y las demás entidades estamos abarcando un presupuesto, nunca antes visto en el sector de la economía solidaria, por parte del Gobierno en sus diferentes programas. Recientemente iniciamos una convocatoria cerrada para el sector solidario por 2 mil millones de pesos, con recursos del Fondo Emprender del SENA.

¿En Antioquia cuántas de esas nuevas organizaciones del sector solidario se han creado?

En este departamento tenemos un convenio con CONFECOOP Antioquia que es nuestro gran aliado. En esa medida estamos estructurando proyectos para crear unas 40 nuevas entidades del sector solidario a nivel directo y, muchas más, por gestión.

Nosotros en Antioquia tenemos nuevas cooperativas del sector agrícola y también tenemos asociaciones de pequeños lecheros. En el municipio de Cocorná, por ejemplo, tenemos nuevas cooperativas de frutas. Además hay varias asociaciones y cooperativas nuevas que se están estructurando y que al final del año vamos a ver constituidas para dar un parte estadístico de creación.

¿Cree que la economía solidaria es un camino para romper la inequidad que hay en Colombia y en general en Latinoamérica?

No solamente es el camino, es la realidad para romper esa brecha profunda. El gran argumento es asociar a la comunidad para la generación de ingresos y la generación de empleo digno y decente bajo normas de buen gobierno.

viernes, 21 de septiembre de 2012

El codiciado oro y el bajo Cauca

Segundo capítulo 
Oro en el Bajo Cauca, una suma de intereses y una lucha por lo legal



* Los nombres de varias fuentes citadas fueron omitidos por razones de seguridad.


“La minería es una actividad económica como lo es la ganadería, el comercio y la agricultura, sólo que por favorecer intereses foráneos, de un momento a otro nosotros pasamos de ser un gremio respetable y honorable, a ser unos bandidos.” Esto fue lo que expresó el presidente de la Confederación Nacional de Mineros de Colombia (CONALMINERCOL), Ramiro Restrepo Guerrero, al analizar la situación de la pequeña y la mediana minería en el país. 

El dirigente de esta confederación, que hace presencia en 18 departamentos de Colombia y agrupa a trabajadores de oro, carbón y material de arrastre, explicó que los mineros informales viven una encrucijada, porque son extorsionados por los grupos criminales y, a la vez, son acosados por las autoridades que cierran sus minas tratándolos de ilegales.

Debido a esta paradójica situación, en el Bajo Cauca Antioqueño como en otras regiones de Colombia, los pequeños y los medianos mineros se sienten perseguidos, estigmatizados e intimidados. Por eso han recurrido a las protestas para exigirle soluciones a un gobierno que, según ellos, favorece a las multinacionales y perjudica a los informales.

El panorama contrasta con la política minera nacional que promueve al sector minero energético como motor de desarrollo, pero que al parecer carece de propuestas eficaces para capacitar y legalizar a los obreros tradicionales.

La problemática de los pequeños y los medianos mineros, quienes generalmente han desarrollado su actividad de manera informal, se agudizó cuando entró en vigencia la Ley 1450 de 2011, por la cual se expidió el Plan Nacional de Desarrollo 2010 – 2014. “Esa ley, en el artículo 106, prohíbe la actividad minera, en todo el territorio nacional, sino hay de por medio un título debidamente registrado en el Catastro Minero Colombiano”, señaló Ramiro Restrepo.

Bajo la directriz de hacer cumplir esta norma, la fuerza pública desarrolla operativos contra la minería informal en todas las regiones del país. En los procedimientos las autoridades detienen a los obreros, les inmovilizan su maquinaria y les imponen millonarias sanciones; situación que ha sido rechazada por los mineros, quienes argumentan que son víctimas de una persecución en la cual les violan sus derechos.  

Según Ramiro Restrepo la fuerza pública “ha hecho capturas masivas, arbitrarias y ha llegado al extremo de quemar la maquinaria, cuando no existe ninguna norma que les permita hacer una acción de esas vandálicas, como la que hicieron en Norosí, departamento de Bolívar, donde le quemaron una máquina a un compañero.”

El problema es que “se habla de la minería de acuerdo con el interés que se defienda”, aseguró un líder minero del Bajo Cauca, quien agregó que “el gobierno dice que la minería es un desastre con la naturaleza y que alimenta a los grupos armados, porque tiene el interés de meter a las multinacionales.”

Este dirigente reveló que desde el año 2007, el senador Jorge Robledo había alertado a los mineros de la región sobre la situación que se avecinaba. En esa época les advirtió que “las multinacionales estaban haciendo lobby en el Senado y que (…) desde la reforma al Código Minero ya se estaba legislando para la gran minería con suficiencia financiera y capacidad técnica.”

Al principio hubo poca credibilidad en las advertencias, sin embargo los obreros comenzaron a organizarse. En el 2010 la presión de la fuerza pública comenzó a sentirse y ese año las dudas quedaron despejadas cuando, según el líder gremial, “el Gobierno Nacional empezó a hablar de minería ilegal y a meter en el mismo saco a mineros con guerrilleros y grupos de BACRIM.”

Al 27 de noviembre de 2010, de acuerdo con el balance de la entonces ministra de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, Beatriz Uribe, las autoridades habían cerrado 50 minas ilegales en todo el territorio nacional[i].

Pero sólo fue hasta el 2011 cuando los mineros demostraron que no resistían más persecuciones, realizando una protesta que obligó al gobierno nacional a sentarse en una mesa de negociación.

La persecución y la protesta minera

Foto Radiomúnera
Una tensa situación se vivió en el municipio de Caucasia durante el mes de septiembre de 2011, cuando más de 4 mil 500 mineros, del Bajo Cauca Antioqueño y del Sur de Córdoba, se congregaron en esa población para exigirle al gobierno que suspendiera los operativos contra las minas informales. Los obreros bloquearon la troncal a la Costa Atlántica y se enfrentaron con la fuerza pública en varias oportunidades.

En medio de este paro, los mineros pidieron que se reanudara el proceso de trámite de títulos para  la minería de hecho, el cual se había suspendido desde febrero de ese año cuando el elevado número de solicitudes colapsó la capacidad de atención del Ministerio de Minas.

El enojo de los obreros era comprensible, pues aunque ellos no podían adelantar el trámite de titulación minera, por el inconveniente en el ministerio, la Policía si continuaba realizando operativos de control. De enero a abril de 2011 ya habían “cerrado 55 minas en Antioquia, capturado a 132 personas e incautado 32 retroexcavadoras”[ii], según un balance de esa institución.

Las manifestaciones en el Bajo Cauca, dejaron varias personas heridas y daños en vehículos y locales comerciales. Durante los días de paro la mayoría de los negocios estuvieron cerrados y los moto taxistas suspendieron sus actividades para unirse a la protesta. Este caldeado ambiente obligó al Gobierno Nacional a negociar con los obreros, implementando mesas de trabajo, que ayudaron a levantar la protesta, y concretando posteriormente un acuerdo de seis puntos.

Del acuerdo se destacan el compromiso de los mineros de presentar planes de cumplimiento ambiental, ante las Corporaciones Autónomas Regionales (CAR), y la responsabilidad del Viceministerio de Protección Laboral de tramitar la vinculación de trabajadores artesanales en las Aseguradoras de Riesgos Profesionales (ARP).

Sin duda, el ítem principal del acuerdo era el compromiso de que la fuerza pública suspendería los operativos contra las minas informales por un periodo de seis meses. El convenio consistía en que las autoridades respetarían las explotaciones mineras tradicionales que fueran validadas por el Ministerio de Minas, con base en la información de la Confederación Nacional de Pequeños Mineros. Irónicamente este pacto resultó contraproducente para los obreros.

“Como parte del acuerdo que se firmó el 30 de noviembre de 2011, nosotros entregamos un listado geo referenciado de minas. Desafortunadamente, y no sabemos de qué manera, ese listado terminó en manos de la fuerza pública. Entonces lo que pasó fue que ya ellos tenían las coordenadas y los lugares exactos dónde estábamos ejerciendo nuestra actividad y llegaban allá a capturarnos la gente, poniendo presos a trabajadores y empresarios”, denunció Ramiro Restrepo.

El directivo de CONALMINERCOL, informó que los diálogos se rompieron en enero de 2012, porque no vieron suficiente voluntad del gobierno para buscarle solución al problema y denunció que las autoridades estarían tratando de estigmatizar al movimiento minero.

“El gobierno quiere hacer parecer que nuestra protesta está infiltrada por grupos al margen de la ley, de pronto por alguna situación de grupos de izquierda, pero no es así; nosotros estamos prácticamente salva guardando nuestra libertad, seguridad y patrimonio, porque con esa ley que fue ratificada por la Corte estamos en un peligro inminente de ir a la cárcel y de perder lo que hemos conseguido, durante toda la vida, con un gran esfuerzo”, aclaró Restrepo Guerrero.

Para el líder minero del Bajo Cauca, la estigmatización hace parte de la estrategia para sacar del camino a los informales y abrirles paso a las multinacionales. Según él, “las grandes empresas mineras, aprovechando nombres como el camaleón, han gestionado títulos de manera extensiva. Entonces el pequeño minero se vuelve un estorbo y antes de reprimir empieza la difamación. Eso lo han utilizado en todo el mundo.”

Pese a que el gobierno colombiano se ha comprometido a respetar la minería tradicional, facilitando su formalización, el líder del Bajo Cauca manifestó que “cuando empieza la legalización comienzan los traumatismos, porque la gente no cumple las condiciones.”

El escabroso camino hacia la legalización

Foto Conalminercol
“El trabajo de esta región es la minería y la minería está generando empleo desde los lancheros hasta los moto taxistas, los arrieros, los tenderos y la comunidad, porque varios de la comunidad vienen a rebuscarse aquí al rescoldo de la máquina.” Este es el panorama que describió Edwin[1], un minero informal del Bajo Cauca, quien afirmó que está dispuesto a formalizarse pero no encuentra las condiciones necesarias para hacerlo.

Edwin es un mediano minero porque tiene dos minas, cada una con dos retroexcavadoras.  La primera veta emplea a 18 trabajadores y funciona desde hace 10 meses, la segunda tiene 11 obreros y lleva dos meses de funcionamiento. En promedio este minero saca una libra de oro semanal en cada mina.

De acuerdo con Ramiro Restrepo, presidente de CONALMINERCOL, “los mineros pueden clasificarse, según la tecnología que poseen, en: artesanales, quienes utilizan bateas y palas para el barequeo; pequeños mineros, los que usan una motobomba, una retroexcavadora o un buldócer; y medianos mineros, quienes poseen más de dos retroexcavadoras, dos buldócer y dos volquetas.”

Edwin explicó que en una excavación normal “hay dos máquinas, cuatro operadores, cuatro auxiliares, dos motoristas, cuatro chorreros y dos achicadores que mantienen el hueco seco. Además hay un administrador, un jefe de corte, un garitero y una señora del servicio.” El sueldo de los obreros rasos ronda los 800 mil pesos mensuales y el de los trabajadores calificados supera los dos millones al mes.

“Un mecánico se está ganando un sueldo de 3 millones de pesos; un soldador lo mismo; un operador de retro, 2 millones 200 mil pesos; y los trabajadores ganan a porcentaje según lo que uno venda mensual. Aproximadamente, yéndoles muy mal a los muchachos, sacando una libra de oro semanal, que en este momento vale 35 millones de pesos, en promedio les estarían quedando a ellos 800 mil pesos mensuales; fuera de alimentación, porque nosotros les damos equipo de aseo y comida”, explicó Edwin, al señalar que las personas de la región obtienen mejores ingresos con la minería que con la agricultura.

Pero para este minero los problemas comienzan desde el momento en que contrata el personal, pues por tratarse de una mina informal las aseguradoras se niegan a vincular a los empleados. “Para meter a los trabajadores a la seguridad social hubo que hacer un pequeño crucecito porque no los querían recibir. Esto se volvió así desde que el gobierno le puso el ojo a la inversión extranjera para trabajar estos terrenos. En sí al minero cada día le estrecharán más las puertas para seguir trabajando”, afirmó Edwin.

Y es que según el líder obrero del Bajo Cauca, las condiciones para los mineros tradicionales cambiaron en varios países de la región desde que las multinacionales se interesaron en la minería extractiva en Suramérica. “Las multinacionales eligieron a países como Perú, Chile y Colombia para invertir a gran escala. Es decir que esa minería extractiva se traslada del África a Suramérica. Pero como fracasó el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas, optaron ahora por el libre comercio individual. Hubo países que se prestaron para eso. Chile, Perú y Colombia que firmaron ya los tratados de libre comercio. Con eso ellos garantizaron modificar la legislación y la legalidad para proteger sus inversiones, de tal manera que esto no es nuevo.”

En la actualidad mientras las multinacionales avanzan en la adquisición de títulos mineros y en la apertura de grandes socavones, los informales tratan de reunir las condiciones mínimas para mantener abiertas sus explotaciones y para cumplir con los requerimientos ambientales.

Edwin explicó que para constituir una empresa minera hay una documentación que cualquier persona saca en un día, como el registro de cámara de comercio y el Registro Único Tributario. “Hasta ahí vamos bien, pero ese permiso de la Dirección Nacional de Estupefacientes para el transporte del combustible ¿dónde lo saco? O ¿a dónde voy a hacer las diligencias del famoso PIN? ¿Usted sabe cuántas personas fueron engañadas para sacarlo? Y ahora ese permiso ambiental, eso no se consigue así tan fácil, esos son papeles más de exigencia que de trabajo.”

Según el líder obrero del Bajo Cauca, es muy difícil para los informales cumplir con los requisitos necesarios para obtener la licencia ambiental y el título minero, “porque tienen que contratar un abogado y hacer un plano firmado por un geólogo o un ingeniero de minas. Además tienen que demostrar que llevan 10 ó más años trabajando la minería en un solo sitio. Pero resulta que ahí no se ha hecho la distinción, porque hay unas minas que son de veta y otras de aluvión, y la mina de veta es la estable pero la de aluvión es la nómada, la inestable, y un tipo no se queda tanto tiempo en una mina de esas.”

A parte de esto, habría que tener en cuenta que en la mayoría de los casos los mineros informales no son los dueños del terreno, pues ha existido una forma tradicional de contratar el uso de la tierra con los campesinos, otorgándoles un porcentaje del oro extraído.

Según Edwin, “la gente por acá tiene estas tierras y realmente no tienen sino rastrojo. Entonces llegamos nosotros con estas pequeñas minas y pagamos el 10% sobre lo neto sacado, o sea que si usted vende 100 millones de pesos al mes le paga 10 millones de utilidad al dueño de la tierra –puede ser en oro o en efectivo-. Luego el terreno se le deja recuperado al campesino, se llena el hueco que excavaron las retros y se siembran maticas de plátano.”

Sobre la recuperación del suelo habría que señalar se trata de una actitud reciente que asumieron los mineros, quienes no siempre desarrollaron estas prácticas ambientales. El presidente de CONALMINERCOL, Ramiro Restrepo, reconoció que “en el pasado los mineros de la zona trabajaban de manera desordenada y no cumplían las condiciones mínimas para mitigar el impacto que toda actividad minera ejerce sobre el medio ambiente. Además las autoridades ambientales tampoco tomaban las medidas necesarias ni ejercían los controles debidos para mitigar ese daño.”

Restrepo Guerrero agregó que “hoy día ha habido un cambio de actitud en los mineros, porque nosotros hemos venido trabajando duro para cambiar esa mentalidad y enseñarles que si es posible hacer una minería responsable con el medio ambiente. Estamos haciendo unos programas y estamos elaborando unos proyectos  para recuperar las tierras degradas en el pasado, sin importar quien las degradó. Esto es con recursos de la federación.”

Pero vale señalar que las exigencias del gobierno trascienden la recuperación de la tierra e incluyen aspectos como la prohibición del uso de mercurio, para separar el oro de otros elementos, y la implementación de estrategias de producción que eviten la contaminación de ríos y quebradas.

Lo difícil es que para cumplir estas condiciones los mineros requieren capacitación y tecnología, como expresó el líder obrero del Bajo Cauca. “Lo que más se necesita es asesoría técnica para mirar otros procesos productivos. Hay mineros que se pagan sus asesorías porque tienen con qué pagar ingenieros de minas, geólogos o ingenieros ambientales. Pero hay otros que no. Y necesariamente el Estado tendría que capacitarlos a través del SENA, de las instituciones o del municipio.”

Este líder gremial agregó que para los informales las dos condiciones más difíciles de cumplir, cuando tramitan el título minero, son la suficiencia financiera y la capacidad técnica. Según él, estos dos requisitos ponen a la pequeña y la mediana minería “en una competencia desigual y asimétrica” con la minería a gran escala. Por eso el dirigente sostiene que las autoridades no deben reprimir, sino orientar y capacitar a los informales para que trabajen de manera sostenible.

Aunque Edwin no es partidario de las asociaciones mineras, porque piensa que no se requieren alianzas para trabajar de manera formal, si comparte la idea de que los mineros necesitan una orientación adecuada para formalizar su actividad.

“Si el gobierno da las pautas para que la pequeña minería trabaje libremente, haciendo unos reglamentos según los cuales si mi mina no cumple esos requisitos se cierra, creo que podríamos hacer muchas cosas. Inclusive se podrían hacer de tal manera que no saliéramos perjudicados ni nosotros los mineros, ni las comunidades ni el gobierno;  porque prácticamente el gobierno es el que se siente perjudicado con la actividad que nosotros ejercemos”; explicó Edwin.

Infortunadamente en el país ha faltado una legislación acorde a la realidad minera colombiana.  Así lo manifestó el senador, Jorge Robledo, quien criticó la forma como los gobiernos nacionales han abordado el tema de la minería informal en Colombia. Estas críticas fueron hechas durante la audiencia pública que realizó la Comisión de Derechos Humanos del Senado, el pasado 14 de julio, en el municipio de Caucasia.

Yo diría que la solución a este problema de la pequeña y la mediana minería en Colombia (…) debe partir de un asunto en el que a mi juicio están desenfocadas las autoridades, empezando por el Presidente de la República. En Colombia hay que diseñar una política minera que garantice que todas las minerías tengan un sitio en el país. Es decir que aquí pueda haber gran minería, pequeña y mediana minería de tipo empresarial, y por supuesto minería artesanal. Esas son las tres realidades del país. Yo creo que se equivoca quien pretenda excluir alguna de estas tres formas de minería...” Explicó Robledo durante su intervención.

El senador también criticó la ausencia de altos funcionarios del Gobierno Nacional en la audiencia pública. “Sin querer devaluar la representación que hay aquí, tengo que lamentar que no haya ministros del despacho y lamentar todavía más que no haya ni siquiera representación, a nivel de vice ministerios, de parte de los ministerios de Minas y de Medio Ambiente que se supone son los directamente interesados (…) a mi juicio, eso lanza un mensaje equivocado.”

Sin duda este tipo de ausencias incrementan la distancia entre el Gobierno y los mineros, quienes piensan que en Colombia ha faltado voluntad política para legalizar la minería informal. Por eso parecen dispuestos a recurrir nuevamente a las protestas, para presionar alternativas de legalidad.

Legislación minera: ¿A la medida de Colombia?

Foto Conalminercol
“El discurso del Gobierno es viejo, desde 1994 venimos con tres procesos de legalización con un denominador común: el fracaso. Todos fracasaron porque no hay ni suficiente voluntad, ni recurso humano, ni recurso técnico.” Este planteamiento fue hecho por el presidente de CONALMINERCOL, Ramiro Restrepo, quien señaló que hasta ahora ninguna ley ha logrado favorecer a los mineros informales.

Según el dirigente gremial, “fracasó La Ley 141 de 1994 -que a través del decreto 2636 de 1995 buscó legalizar las explotaciones de hecho de la pequeña minería-. También fracasó, por diferentes razones, la Ley 685 de 2001 –por la cual se expidió el Código de Minas-. Para mí el artículo 165 de esa ley fue el más favorable y también el más generoso de todos los procesos de legalización, porque era gratuito y el Estado, supuestamente, ponía al servicio de los mineros toda su infraestructura.”

Sin embargo la Ley 685 de 2001 fue criticada porque “para su elaboración, el estado estuvo asesorado directamente por una firma de abogados que, en ese momento, representaban a la mitad de las compañías inscritas en el registro minero nacional y por empresas mineras canadienses con grandes intereses en el territorio como demuestra el hecho de que actualmente el 43,41% de las empresas mineras en Colombia sean de esta procedencia.”[iii]

Además “por recomendación del Banco Mundial, el Código Minero eliminó el papel del Estado en la intervención directa. Es decir, suprimió la posibilidad que existía hasta ese momento de que el estado participara en la explotación de estos recursos, dejándole tan sólo un papel de regulador y fiscalizador. Así, se eliminó la posibilidad de obtener los ingresos netos de la extracción de recursos naturales y sus beneficios económicos se reducen casi totalmente a los ingresos obtenidos de las regalías y del canon superficiario que las empresas deberían pagar durante la fases de explotación y exploración respectivamente.”[iv]

En general, una de las grandes críticas a la legislación minera colombiana indica que “bajo la excusa de aumentar la competitividad de Colombia, en comparación con otros países de Latinoamérica, se han promovido reglas favorables para los inversionistas extranjeros: se establecieron regalías más bajas que en la década de los 90; y los impuestos fueron disminuidos llegando incluso a superar el monto de las regalías que se quedan en el país, entre otras medidas. Tal y como afirman diferentes expertos, las exenciones son tan altas y los daños ambientales y sociales de tal magnitud, que en realidad Colombia paga a las multinacionales para que extraigan sus recursos.”[v]

Para el presidente de CONALMINERCOL “el fracaso más rotundo -en materia de legislación minera-, fue el de la Ley 1382 de 2010[vi] que reformó el Código de Minas” y fijo un término de dos años para legalizar las explotaciones sin título minero. Pero la avalancha de solicitudes saturó la capacidad de atención del Ministerio de Minas y el proceso tuvo que ser suspendido.

“En la última oportunidad que se presionó a través de marchas y con unos senadores orientados por Robledo, se logró meter un artículo de legalización minera donde se daba un plazo de 2 años para que la gente gestionara su título. Inmediatamente eso colapsó. Ya había casi 20 mil solicitudes y el argumento del Ministerio de Minas fue que el sistema colapsó y por eso cerraron la ventanilla de legalización”, explicó el líder minero del Bajo Cauca.

Efectivamente el 2 de febrero de 2011 el Ministerio expidió una resolución a través de la cual suspendía por seis meses el proceso de recepción y trámite de solicitudes para legalizar explotaciones mineras de hecho; medida que luego se amplió por seis meses más, mediante resolución del 29 de julio del mismo año. Esa situación, unida a los operativos de la fuerza pública contra las minas informales, desencadenó la protesta minera de septiembre de 2011 en el Bajo Cauca Antioqueño.

Y aunque los mineros han anunciando un paro nacional, la iniciativa no ha podido concretarse y ha sido aplazada en dos oportunidades, la primera en diciembre de 2011 y la segunda en agosto de 2012. No obstante los obreros siguen denunciando públicamente que el gobierno está incumpliendo los acuerdos y que insiste en continuar los operativos contra la minería informal en los departamentos de Antioquia, Chocó, Bolívar y Valle del Cauca.

Según un comunicado de CONALMINERCOL[vii], publicado el 31 de agosto de 2012, el doble aplazamiento del paro minero se debe a que “...en ambas ocasiones, se firmaron acuerdos y los mineros suspendimos el cese de actividades o paro, porque creímos en la seriedad del gobierno. Además, porque tuvimos amenazas en el sentido de que si no firmábamos, el ministerio informaría a la opinión pública que ellos tenían la voluntad del acuerdo y que nosotros, los negociadores, no.”

Estas diferencias dejan entrever que en Colombia la problemática en torno a la minería informal se prolongará y que seguramente la tensión con los mineros podría agudizarse, si el gobierno no implementa buenas estrategias de formalización y capacitación, a la vez que adecúa la legislación minera a la realidad colombiana.

El panorama pone a las instituciones en la difícil tarea de erradicar problemáticas como las extorsiones, la contaminación ambiental y, en algunos casos, el deterioro social. El Bajo Cauca no ha sido ajeno a estos flagelos y son grandes los retos que deben enfrentar las autoridades.

En Desarrollo....
Algunos retos frente al impacto de la minería en el Bajo Cauca










****
Anexo


ARTÍCULO 106. CONTROL A LA EXPLOTACIÓN ILÍCITA DE MINERALES. 


A partir de la vigencia de la presente ley, se prohíbe en todo el territorio nacional, la utilización de dragas, minidragas, retroexcavadoras y demás equipos mecánicos en las actividades mineras sin título minero inscrito en el Registro Minero Nacional.

El incumplimiento de esta prohibición, además de la acción penal correspondiente y sin perjuicio de otras medidas sancionatorias, dará lugar al decomiso de dichos bienes y a la imposición de una multa hasta de mil salarios mínimos legales mensuales vigentes, que impondrá la autoridad policiva correspondiente. El Gobierno Nacional reglamentará la materia.

Las solicitudes que actualmente se encuentren en trámite para legalizar la minería con minidragas a que se refiere el artículo 30 de la Ley 1382 de 2010, serán rechazadas de plano por la autoridad minera.

PARÁGRAFO. El Gobierno Nacional reorganizará los municipios verdaderamente explotadores de oro y tomará medidas para aquellos municipios que usurpan y cobran por conceptos de regalías en esta materia sin tener derechos por este concepto; igualmente aquellos excedentes que se demuestren del resultado del uso indebido de estas regalías serán utilizadas como indexación e indemnización a los municipios afectados por la minería ilegal de acuerdo a la reglamentación que para tal efecto expida el Gobierno Nacional.




[1] Nombre cambiado para proteger la identidad de la fuente



[i] Artículo de periódico: sda, 2010, 27 de noviembre, “Gobierno ha cerrado 50 minas ilegales en todo el país”, El Espectador, edición nacional, Bogotá. Disponible en sitio Web: http://www.elespectador.com/articulo-237325-gobierno-ha-cerrado-50-minas-ilegales-todo-el-pais, acceso 28 de agosto de 2012

[ii] Artículo de periódico: Benavides, Guillermo, 2011, 01 de abril, “La escurridiza minería ilegal”, El Mundo, edición regional, Antioquia. Disponible en sitio Web: http://www.elmundo.com/portal/pagina.general.impresion.php?idx=175119, acceso 30 de agosto de 2012

[iii] Peace Brigades International, boletín informativo Nº 18, noviembre de 2011, “Minería en Colombia: ¿A qué precio?”, Sitio Web PBI-Colombia, disponible en sitio Web:

[iv] Peace Brigades International, boletín informativo Nº 18, noviembre de 2011, “Minería en Colombia: ¿A qué precio?”, Sitio Web PBI-Colombia, disponible en sitio Web:

[v] Peace Brigades International, boletín informativo Nº 18, noviembre de 2011, “Minería en Colombia: ¿A qué precio?”, Sitio Web PBI-Colombia, disponible en sitio Web:

[vi] “Los explotadores, los grupos y las asociaciones de minería tradicional que exploten minas de propiedad estatal sin título inscrito en el Registro Minero Nacional, deberán solicitar, en el término Improrrogable de dos (2) años contados a partir de la promulgación de la presente ley, que la mina o minas correspondientes le sean otorgadas en concesión llenando para el efecto todos los requisitos de fondo y de forma y siempre que el área solicitada se hallare libre para contratar, y se acredite que los trabajos mineros se vienen adelantando en forma continúa desde antes de la vigencia de la ley 685 de 2001.”
Colombia, Presidencia de la República, 2010, Ley 1382, por la cual se modifica la Ley 685 Código de Minas, disponible en sitio Web:

[vii] Confederación Nacional de Mineros de Colombia, comunicado, agosto 31 de 2012,”Una vez más, el gobierno viola los acuerdos”, Sitio Web Confederación minera, disponible en sitio Web: http://www.confederacionminera.org/2012/09/una-vez-mas-el-gobierno-viola-los.html