martes, 5 de febrero de 2013

En Altavista arrancó ConVidArte


Como una forma de rechazar las situaciones de violencia que viven algunas comunas de Medellín y de rendir homenaje a los artistas asesinados en medio del conflicto urbano, alrededor de 100 organizaciones culturales, juveniles, artísticas y comunitarias se congregaron en el corregimiento Altavista, suroccidente de la ciudad, en lo que fue la primera jornada ConVidArte, el domingo 3 de febrero.

El evento surgió con dos intenciones, “primero responder a las situaciones de violencia que sufre la ciudad y, segundo, a la preocupación generada por el homicidio en Altavista del artista 'Crispi'”, explicó Julián Marín, miembro de ConVidArte, refiriéndose a la muerte de Julián Andrés Taborda Nanclares, ocurrida el pasado 7 de enero.

“Crispi” era un mimo de 15 años de edad que pertenecía al colectivo Casa Arte de Altavista y que, según esa organización, no tenía ningún tipo de amenaza o relación con los combos del sector. Su muerte ocurrió mientras caminaba hacia su casa cuando fue interceptado por dos hombres que le dispararon en varias ocasiones.

En memoria de éste y de otros artistas que han sido víctimas de la violencia en la ciudad, las organizaciones participantes realizaron actividades musicales y culturales que incluyeron un circo, actos teatrales, talleres artísticos y, como plato fuerte, conciertos de hip hop, salsa, rock, reggae y otros géneros musicales. El mensaje era uno solo: el respeto por la vida.

Lo que se pretende con este tipo de expresiones sociales es “reivindicar el derecho a vivir con dignidad y libertad en los territorios”, aclaró Julián Marín al asegurar que el propósito es realizar este tipo de eventos en toda la ciudad.

“Vamos a ir a la comuna 13, a la 4, a la 1, a la 10 y a la 14, a reivindicar el territorio y a parcharnos con la gente en otros espacios y digamos a acompañar a la gente en estas situaciones de coyuntura, pero también a proponer políticamente unos asuntos y un proyecto de ciudad desde las organizaciones juveniles y culturales”, reveló el líder social.


La lluvia no aguó la fiesta, el compromiso es fuerte

Un fuerte aguacero que empezó hacia el medio día y se extendió hasta las cinco de la tarde amenazó con dar por terminadas las actividades de ConVidArte, que habían empezado desde las 10 de la mañana en los sectores La Palma, La Esperanza, El Consejo y la Casa de Gobierno de Altavista.

El intempestivo chaparrón dispersó a la multitud de los escenarios y, por más de cuatro horas, mantuvo a las personas paradas en los andenes, escampándose bajo los techos de las casas, o aglomeradas en las tiendas del sector, fumando cigarrillo y tomando tinto o bebiendo algún tipo de licor.

Pero los ánimos y el compromiso eran fuertes, por eso cuando la lluvia disminuyó, participantes y asistentes se volvieron a congregar para darle continuidad al ciclo de conciertos. Jeison Castaño, más conocido como “Jeihhco”, en el colectivo La Élite, fue uno de los artistas que estuvo en el evento hasta el último momento.

En medio de esa niebla gris que dejó la lluvia y que bajó desde la montaña enfrente del escenario, “Jeihhco” insistió en la necesidad de comprometer a toda la sociedad con la compleja labor de buscarle soluciones a la violencia que padece Medellín.

Este “es un llamado con énfasis en el Estado y el gobierno, pero también en la misma población de Altavista y de Medellín, en la empresa privada y en todos los que hacemos parte de esta ciudad por una solución a los problemas que tenemos y que no podemos evadirlos ni ocultarlos debajo del tapete, tenemos que afrontarlos, contarlos, porque necesitamos hablar de eso”, expresó “Jeihhco”

Para el rapero aunque se ha avanzado en criticar y reclamar acciones más contundentes del gobierno y las autoridades, aún falta mayor movilización por parte de la sociedad, “porque sentimos que la solución está sólo en una alcaldía de turno que está cuatro años, pero nosotros estamos toda la vida y lo que nosotros hagamos es más trascendental.”

“Jeihhco” concluyó que en la ciudad no solo hay que atacar las consecuencias inmediatas de la violencia sino también sus causas históricas. “Y nos da miedo porque es un proceso que es a 20 ó 30 años; pero, si no empezamos ya, entonces cuándo...” Para él, este problema no se soluciona únicamente con pie de fuerza, requiere más inversión social.

lunes, 4 de febrero de 2013

Las inconsecuencias y las inconsistencias de la negociación con las FARC

Editorial por: José Girón Sierra
Socio del Instituto Popular de Capacitación, experto en temas de paz y conflicto

Cuando el gobierno reconoció la existencia de un conflicto armado en Colombia negado durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, una de las implicaciones de dicho reconocimiento era por lo menos la aceptación de que en Colombia existían actores armados que disputaban el poder y que esa disputa se hacía por canales de la guerra no por los canales de la legalidad. Si además de esto, el gobierno ha decidido, y lo ha sostenido de manera vehemente, que no es posible el cese al fuego sino que éste será una consecuencia, si a él se llega con la firma del pacto del fin del conflicto armado entre Estado colombiano y FARC, se admite que las acciones armadas bien sean del gobierno o de la guerrilla, al margen de sus impactos y consecuencias, no deberían repercutir en sí mismas en el proceso de negociación. 

Sin embargo la realidad ha sido otra. Desde el Ministerio de Defensa y con los medios de comunicación como caja de resonancia, las acciones armadas ofensivas y defensivas de la guerrilla han sido utilizadas no sólo para cuestionar en general el proceso de negociación sino para deliberadamente cuestionar a las FARC y tender un manto de incredulidad persistente sobre lo que dicen y hacen sobre todo en su propuesta de pactar un cese al fuego. Se da por sentado que las acciones armadas adelantadas por el gobierno son legítimas. En el marco de una confrontación armada como la que vive Colombia es de esperarse que el Estado capture y dé de baja a guerrilleros y que éstos a su vez lleven a cabo lo mismo, a nadie le podría caber en la cabeza que esto podría ser válido para unos pero vedado para  los otros. Por ello, el comunicado leído por el gobierno a raíz de los policías retenidos recientemente por las FARC,  acusa una importante inconsecuencia.

Por ello negociar en medio del conflicto es la peor de las opciones, pues la guerra adquiere la dinámica de estar al servicio de las posiciones en la mesa de negociación  por un lado pero, por otro, no sólo impide la construcción de confianzas tan necesarias para los acuerdos sino que crea un terreno resbaladizo que jalona más hacia un escenario de ruptura que de construcción y consolidación del proceso. No dejaremos de reiterar que bajo estas condiciones este proceso camina en el borde del abismo y en ello no hay otro responsable sino el Gobierno.

Desde el comienzo de estas negociaciones ni el Gobierno ni la guerrilla han sido claros cuando de las víctimas se trata. Han sido irritantes sus poses de víctimas. Predomina la vaguedad y la inconsistencia  en sus pronunciamientos. El gobierno elude sus responsabilidades históricas en la génesis de éste conflicto y quiere minimizar, cuando  no  ocultar, su papel en la degradación de esta guerra bajo el falso dilema de defender a cualquier precio la moral de la tropa. La guerrilla, por su lado,   no se diferencia mucho del gobierno, su postura frente a hechos tan significativos como el desplazamiento y el despojo de tierras sólo deja un mal sabor y una profunda preocupación. Que el 30% de los reclamantes de tierras acusen a las FARC de ser responsables, según informe del Ministerio de Agricultura, es un hecho que la guerrilla debe explicar y no escudarse en que esto es obra de la mala propaganda orquestada por sus enemigos.  

La guerrilla necesita ser creíble, es sin duda su mayor urgencia, y para ello debe mostrarle a la sociedad Colombia y a la comunidad internacional sobre lo irreductible de su vocación de paz y eso exige decisiones osadas y menos discursos cargados de ideología.  Como en su momento lo hizo el IRA, las FARC deberían, entre otras, declarar unilateralmente un cese al fuego en acciones ofensivas y aplicar el DIH en las acciones defensivas. Es indispensable que desde la política y no desde la guerra, las FARC neutralice a los enemigos públicos y ocultos de la paz. 

La iniciativa en la guerra y en la política hoy la tiene el gobierno y, en las disputas y contradicciones al interior de la elite, podría ganar la tesis de que es posible la derrota militar de la insurgencia.  ¿Será que la insurgencia después de todo no se aleja en nada de esta misma tesis pero bajo la idea de que sigue siendo válida la lucha armada?  

El proceso reclama transparencia. El gobierno y las FARC podrían ser víctimas ahora sí de su propio invento o estrategia, de seguirle jugando a las inconsistencias e inconsecuencias. Ojalá sea la cordura y la reflexión lo que prime y no la pasión y la irracionalidad ante los nuevos  e inevitables hechos de guerra.

José Girón Sierra
Enero 2013

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Colombia necesita una noche de paz



Por lo menos en occidente, la navidad está cargada de un conjunto de simbolismos que alientan los mejores sentimientos. Se hipertrofia la amistad, la solidaridad, el sentido de compartir y  la familia, como estructura social, es en si misma la que condensa ese conjunto de valores y de comportamientos afectuosos. Pero en todo esto ronda de manera invisible la confianza, como el sentimiento que nos hace sentir seguros en ese cúmulo de relaciones siempre tan complejas, que los humanos adelantamos en espacios y temporalidades tan diversas. Por ello, la navidad  y la  noche de paz suelen ser una y la misma cosa, como la época en la cual los fantasmas de la oscuridad y los monstruos de las tinieblas se disipan y dan paso a la confianza y a la seguridad. Ahí no hay cabida pues al miedo ni al odio, menos a la sed de venganza.

Nos encontramos en unos diálogos que prenden darle fin a un conflicto que por décadas ha llenado los campos de víctimas, de huérfanos, de viudas. Que ha provocado el desarraigo de millones de personas y que ha dejado como secuelas odio, desesperanza y sobre todo una profunda desconfianza no sólo entre las fuerzas combatientes sino sobre todo en la sociedad. De esta manera y en una lógica simplista debiera ocupar cierta preponderancia la tarea de abrir un camino a la  remoción todo aquello que alimente la desconfianza. Sin duda no estamos frente a algo sencillo, pero intentar reconocer al otro, promover el trato respetuoso, tener oídos para una escucha de calidad que elimine toda posibilidad a un dialogo de sordos, pudieran ser los principios elementales que deberían observarse ya que, puestos en práctica por las fuerzas que combaten, sería un mensaje muy fuerte para una sociedad incrédula, desconfiada y pesimista.

Más el gobierno que la guerrilla ha decidido que este dialogo se desarrolle en medio del conflicto. Las razones parecen ser de pura estrategia militar. El gobierno que está a la ofensiva y que cree encontrar en la guerra, como no hace mucho lo creía la guerrilla, una gran oportunidad para arrodillar a su enemigo histórico y reducirlo en sus pretensiones, no está dispuesto a conceder ninguna ventaja a la manera de un cese al fuego.  ¿Cual es el problema de una táctica como ésta? Se trata del peor escenario para construir confianzas, cada hecho de guerra profundiza la necesidad de responder  no desde la palabra sino desde el fusil.

No es posible pensar en acuerdos medianamente sólidos si es que a ellos se llega, a punta de bofetazos. El papel que hasta hoy cumple por ejemplo el Ministro de Defensa es elocuente al respecto. En sus pronunciamientos no hay nada que se alinee con el escenario de diálogo, allí es reiterativo el discurso descalificador e insultante, el discurso que llama a no creer en lo que por otro lado el Presidente Santos hace en la Habana.

En un escenario como éste, y en la medida en que  se van cocinando los acuerdos, empiezan a tomar partido sectores de la elite empresarial  y afloran los enemigos del proceso que incentivan la desconfianza y alientan el fracaso al ver amenazados sus intereses. Como ejemplo de esta situación, vemos la decisión de FADEGAN, al marginarse del Foro Agrario convocado por la mesa de negociación. Algo similar hicieron en el proceso del Caguán cuando en uno de sus congresos, con militares a bordo, se opusieron a cualquier acuerdo que los implicara. Por ello, no es casual que en encuesta reciente sea llamativa la idea dominante de  fracaso de los diálogos que apenas comienzan.

Ojalá y por las razones expuestas, más temprano que tarde el cese al fuego sea un tema que pueda ser abordado y acordado y para ello, es indispensable que definitivamente se llegue con convicción al aserto de que por la vía de la guerra no le será posible el triunfo a ninguno de los bandos.

En esta guerra la pose de bueno o de víctima como a veces parece colegirse de ciertos pronunciamientos de guerrilla y gobierno llegan al ridículo habida cuenta de las razones históricas que condujeron a esta confrontación y las prácticas de guerra degradas comunes a unos y a otros. Colombia necesita de una noche de paz y si bien esto entraña una construcción social es preciso que se den pasos concretos que vayan preparando el camino para que se CREA y para que se CONFIE. En esto juegan los principios elementales antes aludidos.

Que los simbolismos de la navidad promuevan entre todos(as) la posibilidad de una palabra no amenazada como el camino para entendernos aun en la diferencia.


José Girón Sierra
Diciembre 18 de 2012

viernes, 14 de diciembre de 2012

Piamonte: el fortín de Leo y Chepe


Izquierda, Jacinto Fuentes German alias Leo, foto Policía Nacional
Derecha, Rafael Álvarez Pineda, alias Chepe, foto El Espectador


* Por razones de seguridad se omiten los nombres de algunas fuentes.

“Piamonte en su historia fue la base militar del bloque Central Bolívar, ahí era donde torturaban, mataban la gente y ahí fue donde “Macaco” tuvo mando más de una vez, porque era su zona operativa.” Esta afirmación, hecha por un líder civil de Caucasia, da cuenta de la importancia militar que ha tenido el corregimiento Piamonte del municipio de Cáceres para los grupos ilegales del Bajo Cauca Antioqueño.

Luego de la desmovilización y posterior extradición de Carlos Mario Jiménez, Macaco, Piamonte se convirtió en el lugar desde donde Ángel de Jesús Pacheco Chanci, alias Sebastián, habría liderado la guerra de la banda Los Rastrojos contra Los Urabeños. Prueba de ello, es que Pacheco Chanci fue asesinado[i] en una finca de ese corregimiento donde al parecer solía reunirse con sus subordinados.

Tras la muerte de este jefe criminal y “después del pacto que hubo el año pasado –entre Urabeños y Rastrojos-, Los Urabeños dominaron todo lo que es el Bajo Cauca y están empoderados en la zona donde permaneció toda la vida Sebastián, que es Piamonte, la zona militar, o sea como decir un batallón”, aseguró el líder civil de Caucasia.

La ubicación geográfica de Cáceres ha hecho que este municipio sea importante para los grupos ilegales que buscan controlar el tráfico de drogas a través de los corredores naturales del Nudo de Paramillo. “Al estar situados en  las rutas del narcotráfico, los municipios de Cáceres, Tarazá y Caucasia son duramente afectados por las consecuencias de ese mercado ilícito.”[ii]
 
Sobre esta problemática, un funcionario público de Caucasia argumentó que “la localización de todo el Nudo de Paramillo y del Bajo Cauca, permite articular operaciones de tránsito hacia el Urabá Antioqueño, el departamento de Chocó, El Caribe y la región de El Catatumbo (Norte de Santander).” 

Entre las rutas que utilizarían los grupos ilegales para el tráfico de drogas está la región de Los Tigres 1, 2 y 3, en los límites entre Cáceres y Caucasia. “Hay un corredor entre Piamonte (Cáceres) y Los Tigres (Caucasia) que lleva hasta El Bagre y Zaragoza. Igualmente hay un corredor en el corregimiento La Caucana de Tarazá, por ahí se sale a San José de Uré en Montelíbano; eso es en El Paramillo”, explicó el líder civil de Caucasia. 

A parte de ser un corredor estratégico para el narcotráfico, Piamonte tiene una característica particular que les habría facilitado el dominio territorial a los grupos ilegales: para acceder a ese poblado, se requiere cruzar el río Cauca en un ferri que en la actualidad sería controlado por Los Urabeños, también conocidos en la zona como Águilas Negras.

Así lo reveló un funcionario público de Cáceres, al asegurar que para entrar a “Piamonte hay que pasar el río en ferri y el ferri es de ellos –Las Águilas Negras- y en Piamonte viven ellos. A Piamonte no pasa un carro de la policía jamás, ni se atreven a pasar tampoco.”

Incluso la periodista colombiana Salud Hernández Mora, fue testigo y víctima del control que ejercen los grupos ilegales en el corregimiento Piamonte. La situación ocurrió cuando la reportera intentaba llegar hasta la hacienda La Esmeralda, que fue propiedad del ex jefe paramilitar Carlos Mario Jiménez, Macaco, para hacer un informe sobre restitución de tierras.
De esta forma lo relató Hernández Mora en artículo publicado en el diario El Tiempo, el 27 de junio de 2012.[iii]
 
(…) El integrante de las 'Águilas negras' me impide llegar a 'La Esmeralda', la emblemática hacienda que tenía 'Macaco' en Piamonte, vereda de Cáceres que el jefe paramilitar convirtió en su centro neurálgico cuando reinaba en el nordeste antioqueño. En teoría, la finca está bajo la tutela de Acción Social, pero en la práctica sigue en la órbita de los grupos ilegales

(…) Para entrar al pequeño caserío de campesinos, pescadores y mineros pobres, a orillas del río Cauca, hay que cruzar en un destartalado ferri. Además de transportar a vecinos y vehículos, sirve a las 'Águilas' para controlar las entradas y salidas de forasteros, que no pueden desplazarse sin su permiso por una región montañosa, salpicada de fincas ganaderas y minas de oro…

De acuerdo con la versión del líder civil de Caucasia, quienes ahora están usando el corregimiento Piamonte como base militar son: Rafael Álvarez Pineda Chepe, máximo cabecilla de Los Paisas, y Jacinto Nicolás Fuentes Germán, Don Leo, jefe de Los Urabeños en el Bajo Cauca.

Según este líder, Chepe se encargaría de manejar el narcotráfico y la minería ilegal, y  Fuentes Germán estaría a cargo de la extorsión principalmente a mineros y comerciantes. “Don Leo, es el que está operando, tiene a más de uno pagando cuota, como hay otros que están huyendo, porque como no pagan la cuota entonces son objetivo militar, tanto ellos como la familia. Hay otros a los que les han quitado el entable de la minería.”

Esta persona aseguró además que, en algunos casos, Don Leo citaría a los comerciantes de la región al corregimiento Piamonte de Cáceres para negociar el cobro de las extorsiones. “Hace días citó a todos los dueños de las prenderías. Se enteraron el Ejército y la Dirección de Inteligencia de la Policía (DIPOL). Fueron a Piamonte y supuestamente los mineros creyeron que era un operativo de minas y todo el mundo se alertó.”

Y es que fue el propio presidente de la República, Juan Manuel Santos Calderón, quien el pasado 30 de enero de 2012, después de un consejo de seguridad en Caucasia, ofreció recompensas hasta de 100 millones de pesos por información que permitiera capturar a los principales líderes criminales del Bajo Cauca. En su discurso el jefe de estado ofreció dinero por los siguientes cabecillas:  

“De las Bacrim de Urabá, alias ‘Don Leo’, jefe regional del Bajo Cauca de esta banda criminal; alias ‘El Mocho’, que opera en el sector de Nechí; alias ‘Santander’ o ‘Niño Corrales, en el sector de Zaragoza; alias ‘Beiker’, aquí en el sector de Caucasia; alias ‘Mauro’ o ‘Mauricio’, en el sector de El Bagre; alias ‘Ere’, en el sector de Cáceres.

Y en cuanto a ‘Los Rastrojos’, alias ‘Johnny’ o ‘Tomás’, en el sector de Cáceres; alias ‘Andrés’, en el sector de El Bagre; alias ‘Moncholo’ o ‘Maestre’, en el sector de Zaragoza; alias ‘Richard’, aquí en el sector de Caucasia, y alias ‘Oreja Peluda’, en el sector de Nechí.
Aún sin estar en esa lista de recompensas anunciada por el presidente Santos, el pasado 25 de septiembre de 2012 la policía capturó, en una finca del corregimiento La Caucana de Tarazá, a Germán Bustos, El Puma, quien presuntamente lideraba el brazo sicarial de Los Paisas y hacía parte del cartel de los más buscados publicado por la institución.

Al anunciar su captura el director general de la Policía Nacional, general Roberto León Riaño, explicó que debido a la estructurada piramidal de Los Paisas, en unión con Los Urabeños, alias El Puma podría ser reemplazado con facilidad. 

Sin embargo, el general León Riaño aseguró que las autoridades perseguirán a quien lo suceda. “Y eso es lo mismo para alias Don Leo, para alias Mi Sangre.” De esta forma, alias Chepe parece haberse diluido en esta búsqueda de jefes criminales; mientras que alias Leo cobra cada vez más fuerza no sólo en el Bajo Cauca sino también en Medellín.

El nombre de Jacinto Nicolás Fuentes comenzó a sonar en la capital antioqueña, poco antes de que las autoridades capturaran en Buenos Aires, Argentina, a Henry de Jesús López Londoño, alias Mi Sangre, presunto jefe de Los Urabeños en Medellín quien le habría cedido el poder militar a Don Leo, para dedicarse exclusivamente al narcotráfico.

Así lo reveló el diario El Tiempo, en una publicación del 27 de octubre de 2012, según la cual 'Los Urabeños' están más vivos que nunca y se asociaron a las Farc en varias zonas. Ahora, amenazan la seguridad urbana de Medellín", explicó un alto funcionario de una entidad estatal encargada de seguirle los pasos – a alias Don Leo-.[iv]

En el artículo también se indicó que Jacinto Nicolás Fuentes comandaría a 300 hombres en la capital antioqueña, quienes utilizarían antiguas armas de los paramilitares, y tendría la orden de asumir el control de los combos de La Oficina. Para eso estarían ofreciéndoles dinero y armas o sometiéndolos a la fuerza.

La permanencia en la guerra de hombres como Don Leo y el fortalecimiento de estructuras emergentes del paramilitarismo como Los Urabeños, parecen reflejar que los intereses criminales que se mueven en el país luchan por conservar los espacios que dominaron los paramilitares y, un poco a la vieja usanza, en Antioquia comenzaron por asegurar territorios como el Bajo Cauca, por su importancia para el narcotráfico y las operaciones militares, para luego extenderse a ciudades como Medellín que sin duda continúan siendo centros de poder.

Artículos anteriores:



[i] La muerte de Pacheco Chanci habría ocurrido a raíz de una disputa con sus escoltas Héctor David Escarpeta Suárez, El Negro, y Luis Alberto Paternina Álvarez, Guadaña, quienes se entregaron a las autoridades y aceptaron su responsabilidad como autores del homicidio.

[ii] Documento en página Web: S.E., 2011, septiembre, “Plan de Consolidación en el Bajo Cauca”, sitio Web Ideas para la Paz, disponible en:

[iii] Artículo de periódico: Hernández Mora, Salud, 2012, 27 de junio, “En Piamonte, la restitución de tierras sigue siendo un sueño”, El Tiempo, edición nacional, disponible en sitio Web:

[iv] Artículo de periódico: Unidad Investigativa, 2012, 27 de octubre, “El 'Urabeño' que va tras las comunas de Medellín”, El Tiempo, edición nacional, disponible en sitio Web: http://www.eltiempo.com/justicia/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-12338899.html

jueves, 13 de diciembre de 2012

Jóvenes se articulan para construir agenda juvenil


Con la idea de construir una agenda juvenil con enfoque de derechos humanos y de articular una red nacional de juventudes, adolescentes de Antioquia y otras regiones del país participaron en el Encuentro Departamental y Nacional de Jóvenes - pre congreso juvenil”, desarrollado en Medellín los días 11 y 12 de diciembre de 2012.

 Este evento, realizado por el Instituto Popular de Capacitación (IPC) con el financiamiento de CORDAID e ISAGEN, les brindó a los jóvenes la posibilidad de reflexionar sobre las políticas juveniles, con el objetivo de hacer propuestas en cuatro temas fundamentales: derechos humanos, derechos de las víctimas, memoria histórica y seguridad y convivencia.

Para Camilo Ospina, miembro de la corporación de víctimas del conflicto Ave Fénix, la principal característica del evento es que se realizó desde lo juvenil, es decir “desde la creatividad y el pensamiento de no estar buscando las mismas formas de hacer, sino de siempre estar reinventando y demostrando que hay otro rumbo y otro horizonte.”

Este adolescente nació en el municipio Puerto Berrío, Magdalena Medio Antioqueño, de donde tuvo que desplazarse con su familia luego del asesinato de dos tíos. Por eso, una de sus principales intenciones en el encuentro consistió en promover propuestas y debates sobre la construcción de memoria colectiva con enfoque juvenil.

“Lo que buscamos es formar una memoria histórica que permita vislumbrar que todos hemos tenido afectaciones. Entonces la idea es que a partir de ese ejercicio de memoria colectiva podamos construir y proponer unas organizaciones diferentes a las que están establecidas en este momento”, expuso Camilo.
Para sacar adelante sus propias iniciativas, una de los primeros pasos que deben dar los jóvenes es aumentar su incidencia en los espacios de discusión y construcción de políticas públicas. Según Camilo, eso podría lograrse si los colectivos juveniles se articulan en una red y trabajan en una agenda común.

Estamos buscando que la juventud se articule desde estos espacios y desde el sector de las organizaciones no gubernamentales. Es decir que no sean aparte el grupo de danza, el de teatro o el colectivo, sino que todos estén asociados con un norte común y con objetivos definidos. Lo que necesitamos en este momento es demostrar que nuestras ideas pesan y para hacerlo requerimos unión”, planteó el adolescente.

Para avanzar en la conformación de esa red juvenil y enriquecer el debate, el encuentro de jóvenes contó con participantes de Cali (Valle del Cauca), Bogotá (Cundinamarca), Córdoba (Montería) y Barrancabermeja (Magdalena); además de los adolescentes antioqueños de las regiones de Urabá, Oriente y Valle de Aburrá.

De acuerdo con Mónica Rojas, investigadora del Instituto Popular de Capacitación y coordinadora del proyecto Juventud, Memoria y Paz, el propósito era “intercambiar experiencias con otras regiones del país que han analizado el tema de la agenda juvenil, para ver que hay en común y que tanto se puede trabajar en red para construir escenarios de incidencia política a nivel nacional.”

De cara a la articulación, el encuentro también les sirvió a los participantes para preparar el terreno y avanzar en su meta de realizar un congreso juvenil en Antioquia, en el cual pretender reunir a más 2 mil jóvenes de diferentes regiones.

“Con este encuentro de hoy, al menos queda formulada una primera propuesta de agenda política de los y las jóvenes con enfoque de derechos humanos para seguirla moviendo. La idea era hacer un pre congreso que ayude a dimensionar la parte organizativa, cómo es enfrentar un congreso grande”, aclaró Mónica Rojas.

Finalmente, la investigadora del IPC reveló que el encuentro regional y nacional de jóvenes fue un evento de cierre político del Colectivo Memoria Joven, el cual se conformó en desarrollo del proyecto Juventud, Memoria y Paz que en sus tres años de ejecución reunió a adolescentes de Medellín, el Valle de Aburrá, el Oriente y el Urabá Antioqueños.

Memoria Joven es “un proceso organizativo que quería encontrar un espacio para que los y las jóvenes de Antioquia y de otras regiones reflexionaran una agenda común de reivindicación y de incidencia política”, explicó Mónica Rojas.


Hecho por jóvenes y para jóvenes

Alzando su mano derecha y batiéndola al ritmo de la música hip hop, uno de los participantes del Encuentro Departamental y Nacional de Jóvenes gritó: “este es un evento hecho por jóvenes y para jóvenes.” El motivo de su furor, la presencia del grupo de rap Kalibre 13, originario de la Comuna Trece, San Javier, al occidente de Medellín.

MAP[i], es una adolescente de esa comuna que se dejó encantar por el género del hip hop. Ella hace parte del Colectivo Memoria Joven y de las redes artísticas de San Javier. En estos espacios se ha convencido de que el arte, la música y la palabra, son importantes formas de resistencia juvenil que también sirven para construir memoria.

Refiriéndose al encuentro, MAP planteó “que el evento es importante porque es fundamental tener memoria y recordar porque hacemos actos de resistencia, porque muchos de los que estamos acá hemos sido víctimas de alguna manera del conflicto y hacemos actos de resistencia contra el conflicto y para no pertenecer a este.”

Según su relato, esta joven se siente víctima del conflicto porque lo que ha vivido en la comuna 13 de Medellín. “Viví en carne propia la Operación Mariscal y la Operación Orión, además nos han asesinado a muchos compañeros raperos y hace poquito estos colectivos de hip hop fueron amenazados, tuvimos que salir del barrio por un tiempo y aún hay compañeros que no ha podido regresar."

MAP se refiere al desplazamiento de 67 artistas de los colectivos Son Batá y La Élite, quienes salieron de la Comuna Trece el pasado 2 de noviembre, al ser amenazados por un combo del barrio El Salado, luego de los actos de conmemoración al rapero Élider Varela, El Duke, asesinado el 30 de octubre del presente año. Del grupo de jóvenes desplazados aún hay 21 que no han podido regresar a su comuna.

“No es algo contra los artistas, no es que estén matando a los artistas, es que están matando a los jóvenes y nosotros como movimiento cultural nunca callamos una muerte”, aseveró MAP al reconocer que hacer resistencia juvenil es algo difícil pero necesario.

En desarrollo...



[i] Se omite el nombre de esta joven y sólo se usan las iniciales del mismo, debido a que recientemente la adolescente fue desplazada de la comuna 13 por amenazas de un grupo armado ilegal que intimidó a 67 raperos de la zona.